Ensayos y artículos
dr. Francisco j. santos
Trabajador Social
dr. salvador Porras obeso
Psiquiatra.
Dr. enrique pérez martínez
Psiquiatra jefe de sección de Salud Mental
“Grupo Inclusión” ADN
El ADN es la molécula biológica encargada de portar nuestra información genética.
La información contenida en el ADN se transfiere a una molécula de ARN mensajero y, mediante el proceso de la traducción se traduce a proteína.
MITOSIS: Proceso de reproducción de una célula consiste, fundamentalmente, en la división longitudinal de los cromosomas y en la división del núcleo y del citoplasma; como resultado se constituyen dos células hijas con el mismo número de cromosomas y la misma información genética que la célula madre.
En el caso que nos ocupa, el ADN, la molécula que contiene la información es el quien ejerza de “facilitador”.
Los Contrarios y los Enemigos
• Los contrarios son aquellos que se muestran explícitamente en contra de … “lo que sea”.
• Los enemigos son aquellos que, mostrándose a favor, actúan “en contra”.
La identificación de los enemigos y su grado de enemistad, es fundamental para llevar cualquier tarea a buen término.
Los contrarios son ‘facilitadores’ de la tarea que sea, porque nos sitúan los límites de manera diáfana. Y, paradójicamente, una persona puede ejercer de “enemiga” de sí misma.
Si no consideramos esta cuestión y creemos que, toda persona que se “auto-define” a favor, está “por la misión”, nos equivocaremos estrepitosamente.
Nos equivocamos y ponemos en peligro la acción que sea, en nuestro caso, la misión de la inclusión, facilitando el empoderamiento de la persona.
El enemigo no siempre es consciente de “ser enemigo”, resulta frecuente que “tiene buena intención” y así se auto-percibemuestra.
Cree que es consecuente: lo que dice con lo que hace. Y lo es, cuando se expresa, según un cuadro de valores particular.
También puede haber una dificultad de comprensión en la confrontación ofrecida, bien por inteligencia, experiencias, formación o razonamiento, entre la identificación de las causas y los efectos de aquellas.
Con todo “hay grados” que, finalmente, serán quienes determinen la ‘gravedad-transcendencia’ del hecho en sí.
La prueba
Hay que confrontar, para identificar al enemigo y su grado de enemistad, la conducta con su explicación, la coherencia de la misma, con respecto a la misión que debe referenciar, sustentada en unos valores explícitos y determinados.
Se trata, en definitiva, de una cuestión de conciencia. Esto es: que se evalúa la toma de conciencia que tiene sobre su propia responsabilidad en las consecuencias de sus actos libres.
Con esto, en el carácter de su apreciación-explicación particular, se nos indica el grado de autoestima, del juego psicológico relacional y, consecuentemente, su posición existencial.
Por otro lado, si existe una conciencia invenciblemente errónea, no tenemos mucho que hacer para el cambio, pero sí, para no dejarnos arrastrar por su conducta en la apreciación de la realidad, de la verdad de los hechos causales y sus efectos.
Esta circunstancia, es frecuente en aquellas personas que ya han sido contaminadas, “fagotizadas”, por el relativismo imperante, de manera que, sacarlas de ahí, supone un esfuerzo ímprobo -con poca probabilidad de éxito- porque se pretende un cambio semejante al de una conversión, que precisa un ‘acontecimiento milagroso’, para la realización de dicho cambio.
Así mismo es, también, conducta común en personas con diagnóstico de salud mental. (Discapacidad intelectual, trastornos de personalidad, trastornos mentales, etc.).
En definitiva, el discernimiento evaluativo continuado, de las identidades aquí tratadas y sus grados, es la actitud que debe observarse como <<la clave>> para unas necesarias alianzas profesionales y personales en la empresa que se acometa.
Francisco Javier Santos Comino
6 de junio 2020
